Un baño caliente antes de acostarte te ayudará a dormir mejor

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Bañarte en agua caliente con una temperatura de entre 40 y 43 grados antes de dormir te ayudará a quedarte dormido más rápido y obtener un mejor sueño.
Foto: Jared Rice (Unsplash)

Es posible que alguna vez antes de dormir te hayan dicho: “Si te das un baño caliente, dormirás mejor”. Aunque quizá hayas considerado que las palabras eran simplemente otro de esos consejos que dan las madres, resulta que la ciencia les va a dar la razón. Bañarte con agua caliente entre una o dos horas antes de dormir sí nos ayuda a dormir mejor.

Investigadores en la Universidad de Texas en Austin analizaron más de 5.300 estudios que examinaban el efecto del agua caliente y el calor corporal sobre la calidad de sueño. Aunque está bien establecido que un baño de agua caliente ayuda a las personas a dormir mejor, los investigadores lograron determinar a qué hora y a qué temperatura debemos de bañarnos para mejorar nuestra calidad sueño.

De acuerdo con los investigadores, si queremos disfrutar de los efectos de un baño caliente debemos dárnoslo entre una o dos horas antes de dormir. Además, el agua debe estar entre 40 °C y 43 °C. Si seguimos estas pautas, los científicos afirman que podemos dormir mejor y reducir el tiempo promedio que necesitamos para quedarnos dormidos por 10 minutos.

¿Cómo puede algo tan simple como un baño caliente ayudarnos a dormir? La clave está en nuestro reloj circadiano, que aparte de controlar el sueño también regula la temperatura del cuerpo, entre otros procesos biológicos.

La temperatura del cuerpo tiene un rol importante en la regulación del ciclo de sueño. De hecho, la temperatura de la persona promedia baja por aproximadamente 1 °C o 2 °C una hora antes de dormir y baja aún más en la mitad y el final del ciclo de sueño. La temperatura del cuerpo vuelve a incrementar cuando estamos a punto de despertarnos.

Cuando nos bañamos con agua caliente, estimulamos el sistema de termorregulación del cuerpo, lo cual incrementa la circulación de sangre desde el centro del cuerpo hasta las manos y los pies. Según los investigadores, esta es una forma eficiente de reducir la temperatura del cuerpo. Por lo tanto, facilita las fases nocturnas del ciclo circadiano y incrementa las posibilidades de que nos quedamos dormidos de forma más rápida y que obtengamos una buena noche de sueño.

Los investigadores están usando su descubrimiento como base para trabajar en una cama con tecnología de estimulación térmica selectiva. La idea es crear una cama que puede manipular el sistema de termorregulación del cuerpo y que se puede programar para estar en las temperaturas óptimas a lo largo de la noche.



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