Llevo dos años sin Facebook ni Instagram: esta es mi experiencia

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Photo: Carl Court (Getty Images)

En Abril de 2017 publiqué mi última foto en Instagram. Por aquél entonces llevaba ya varios meses sin entrar en Facebook para nada. En julio de este año borré ambas cuentas de forma definitiva. Estas son algunas de las cosas que he aprendido en estos casi dos años desintoxicándome.

Vaya por delante que este post no pretende ser un panfleto incendiario llamando a que te des de baja de Facebook e Instagram ahora mismo. Tampoco es una cruzada contra las redes sociales. Abandonar Facebook o Instagram es una decisión muy personal que no te va a hacer mejor o peor persona ni más o menos inteligente.

Hay personas que son capaces de encontrar un punto de equilibrio en su uso de las redes sociales, o bien simplemente disfrutan del desequilibrio que les proporciona. Ese nunca ha sido mi caso. Los que me conocen saben que soy una persona extremadamente poco sociable. No es algo que lleve a gala como esos individuos que adoptan la pose de artistas maldititos y torturaditos por la vida. Se van de una red social. Regresan. Publican amenazas de que se van a ir… Las llamadas de socorro para que me hagan casito no son lo mío. Me fui de Facebook y de Instagram sin hacerlo público hasta hoy simplemente porque no me siento cómodo interactuando con la gente. Es un defecto de fábrica (agravado por el tiempo) con el que he aprendido a vivir, pero del que sería muy necio estar orgulloso.

Aunque no tengas ese defecto, es posible que 2018 te haya dejado un poso amargo en lo que a redes sociales se refiere. No es para menos. La lista de cagadas de Facebook en materia de privacidad y simple respeto a los derechos de sus usuarios es tan larga que excede las intenciones y extensión de este post. Eso ha dejado a muchas personas preguntándose: ¿realmente necesito Facebook?

La respuesta corta es no

El día que dejé Facebook no lo hice por la privacidad, o por las noticias falsas. Lo hice por la gente. Siempre es por la gente. Admitámoslo. Los amigos de la infancia están sobrevalorados, y hay muchas posibilidades de que ese individuo al que no ves desde hace 30 años haya digievolucionado en un auténtico gilipollas. Lo mismo ocurre con la familia. Quiero mucho a mi suegra, pero no estoy dispuesto a leer cada uno de los textos pseudocientíficos sobre reiki, energías, ancestros, ángeles y wishful thinking que publica cada día.

Si a eso sumamos:

  • Los amigos que necesitan imperiosamente llevarte la contraria, corregirte o hacer comentarios cínicos a tus publicaciones, no vaya a ser que alguien piense que no son ocurrentes.
  • Los frenemies que albergan algún tipo de resentimiento oculto hacia ti y solo aparecen para dar Me Gusta cuando te ha pasado algo malo o uno de los de arriba ha hecho un comentario.
  • Los conocidos a los que todo les va tan increíblemente bien todo el rato que empiezas a plantearte seriamente preguntarle a tu suegra si no será que te han echado mal de ojo (Ver el vídeo del genial Odín Dupeyron sobre estas líneas).
  • Los amigos que se pasan la vida haciéndose eco de noticias indignantes, fotos morbosas que harían llorar a Satán, y protestando por todo.
  • Los que reenvían noticias falsas pese a que eso de que van a sacrificar a un gatito haciéndole tragar cuchillas de afeitar porque se hizo pis en una iglesia si no compartes la noticia ahora mismo huele un poco a fake. ¿Hola? Llamando al sentido común. ¿Hay alguien ahí?
  • Los desconocidos que envían mensajes directos preguntando qué móvil se compran cuando lo que en realidad quieren es que refrendes la decisión que ya han tomado.
  • Los que escriben “JAJAJA” cuando en realidad están pensando “Ojalá te atropelle un autobús, cabrón insoportable.” (Que todo el mundo escribe “JAJAJA” cuando en realidad no está riéndose ya lo sabíamos).

Podría seguir hasta mañana., pero seguro que vas pillando la idea. Digamos, por resumirlo, que Facebook se ha convertido en un lodazal tóxico porque las personas suelen comportarse de manera tóxica online. Probablemente a estas alturas estés pensando que lo que digo es cierto, pero que NECESITAS Facebook para estar en contacto con gente a la que solo tienes en Facebook… ¡Ejem!

¿Has probado a pedirles el teléfono?

En serio, si tanto te importa mantener el contacto con alguien y ese sentimiento es mutuo ¿por qué no lo agregas a WhatsApp o lo llamas de vez en cuando a ver qué tal le va la vida? Descubrirás que tu relación con esa persona es mucho más cercana, auténtica e interesante que simplemente dándole a Me Gusta en sus publicaciones. Al final, si nos resistimos a abandonar Facebook no es porque nos preocupe perder contactos. Es porque en realidad somos tan vagazos que lo que queremos es dosificar esas amistades de manera que no molesten mas que cuando a nosotros nos conviene. Facebook ha logrado que sintamos la necesidad compulsiva de acumular amigos en un cajón igual que acumulábamos series y películas piratas en los 90 sabiendo que nunca tendríamos tiempo libre suficiente para verlas todas. Facebook es el síndrome de Diógenes llevado a las relaciones.

Tras dos años fuera de Facebook he llegado a la conclusión de que la red social de Zuck no aporta nada que no puedas obtener por otros canales, y a cambio llena nuestra cabeza de ruido social. Los amigos siguen estando localizables por WhatsApp o Telegram. En cuanto a las noticias, el mejor lugar para informarte de ellas es Twitter (o un buen RSS) siempre y cuando sigas a las cuentas correctas. Facebook es el peor lugar del mundo en el que estar al tanto de la actualidad. Te informarás tarde y mal.

¿Tiene algún problema abandonar Facebook? Sí. Olvídate de que te feliciten por tu cumpleaños. ¿Acaso te acuerdas tú de los cumpleaños de los demás? Pues eso.

Cuando estaba en Facebook me felicitaban unas 200 personas. Tras cerrar la cuenta me felicita mi familia, y solo porque ven que alguien (mi suegra, generalmente) me está felicitando en el grupo familiar de WhatsApp y les da vergüenza torera. Si recordar los cumpleaños de todos tus contactos te tiene preocupado, prueba lo siguiente:

  • En tu página de Facebook entra en Eventos / Cumpleaños.
  • Haz scroll hasta el final y pulsa sobre Exportar Cumpleaños.
  • Copia el enlace de la ventana emergente.
  • Entra en Google Calendar (a través de Gmail).
  • Pulsa en Otros calendarios / Añadir por URL.
  • Pega el enlace que habías copiado de Facebook.
  • En Outlook se pega desde Abrir Calendario / Desde Internet.

Mi problema con Instagram

Apenas unos meses más tarde de dejar de entrar en Facebook comencé a entrar menos en Instagram y acabé por dejarlo también. La razón, sin embargo, es un poco diferente. Cuando entré en Instagram lo hice pensando que era una red social para compartir buenas fotos y me puse a seguir a la misma gente a la que seguía en Facebook. Estaba muy equivocado.

Instagram no es una red social para compartir buenas fotos. Es una red social para cotillear pendejadas. Es como Facebook, pero solo en imágenes. Por supuesto que en Instagram hay buenos fotógrafos y artistas, pero la mayor parte de usuarios vuelcan en ella fotos de su día a día, y se da la circunstancia de que a mi me interesa muy poco el día a día de la gente.

Además está el hecho de que las fotos y vídeos que se suben a Instagram sufren aún mas del mismo filtrado por el que muchos usuarios parecen Santa Claus puesto de Prozac teniendo sexo en Disneyland. No es que quiera que a nadie le vaya mal, pero pretender que todo te va siempre bien es el mismo tipo de pensamiento tóxico del que te dice que si quieres puedes. No es cierto. A veces no puedes por mucho que quieras, nadie está de vacaciones todo el rato y vuestras piernas en la playa parecen salchichas, chicas. Alguien tenía que decíroslo.

¡Oh! Y ya puestos… Os sorprendería la cantidad de individuos que usan Instagram como una especie de fuente de amateur softcore porn y entra solo a cotillear esas fotos sexis que ponéis. Entiendo que las ponéis para eso, ¿verdad?… ¿verdad?

Harto de felicidad y de que mis fotos de un bosque en invierno sin gente tuvieran menos Me gusta que las de un zopenco medio borracho haciendo la v con los deditos, acabé por irme también de Instagram, pero hay truco. Hace poco he vuelto en secreto y he descubierto mi nirvana: los artistas.

Hace unas semanas llegué a la conclusión de que necesitaba Instagram porque hay productoras de cine, actores o directores que adelantan noticias sobre películas en esa red. Como lo último que quería es volver a ser bombardeado con atardeceres, hamburguesas, cafés, alas de avión y salchichas humanas tostándose en la playa, me cree la cuenta en secreto. Uso un nombre falso con otro mail distinto del mío y nunca publico nada. Tan solo sigo a un selecto grupo de profesionales de cine, y entre ellos hay muchos artistas. Al final, Instagram ha vuelto a mi vida como una fuente inagotable de ilustraciones y fotografías maravillosas intercalada con gansadas ocasionales de Henry Cavill o Jason Momoa. Pero se las perdono porque los dos me caen muy bien.

Hay que quererle.
Photo: Jason Momoa (Instagram)

Busca tu Nirvana particular

Acabar con Facebook y (casi) con Instagram, me ha aportado toneladas de tiempo libre, pero sigo siendo un maldito adicto al móvil. No hay nada malo en reconocerlo. Eso de que si te quitas Facebook podrás leer muchos más libros o tener mucho más sexo es pura demagogia. A veces lo que necesitas es simplemente estar un rato haciendo scroll por cosas bonicas sin pensar mucho y sin que nada de lo que veas te haga llevarte un disgusto. Mi feed de artistas en Instagram me proporciona exactamente eso.

Para el resto del tiempo, las aplicaciones que han sustituido a Facebook en mi móvil son Feedly y Reddit. Con ellas no solo estoy más al tanto de las noticias, sino que consultarlas es bueno para mi trabajo. Entiendo que no es una alternativa para todo el mundo, pero hay muchas otras. Si te gusta el bricolaje o las manualidades Pinterest es una fuente inagotable de ideas. Si te gusta el Surf o el vino tienes aplicaciones específicas para ello.

Para desintoxicarte de Facebook no hace falta mucho. Basta con que desinstales la aplicación del móvil. La pereza de tener que acceder desde el PC hará el resto. Si quieres permanecer en la red de Zuck simplemente ten en cuenta que el mundo no se acaba por hacer unfollow a alguien que conoces desde hace tiempo si tu salud mental está en juego.

La moraleja de todo esto, si es que tiene alguna, es que las redes sociales no son una forma de hacer amigos (o de mantenerlos). Son un hobby. En tu mano está decidir cuánto tiempo quieres dedicarle a esa afición o cambiarla por otra más productiva y/o divertida, o que consuma menos tiempo. Lo importante es ser honesto y preguntarte si realmente necesitas Facebook o te estás engañando a ti mismo con excusas baratas. Yo me hice esa misma pregunta hace casi dos años y mi vida ahora es mucho más apacible y equilibrada.



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