He sobrevivido al ataque de un DJI Ronin S para contarte cómo es usar un estabilizador de vídeo por primera vez

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La bestia acecha en busca de una presa incauta…
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Esta semana ha caído en mis manos el DJI Ronin S, un estabilizador de vídeo para cámaras réflex. Quizá te hayas hecho alguna vez la pregunta ¿Es el DJI Ronin S un accesorio para mí? Yo también me la hacía mientras montaba el dispositivo y lo encendía. Entonces fue cuando me atacó.

El incidente

Pero comencemos por el principio. Era un martes por la mañana y yo estaba como niño con zapatos nuevos abriendo la caja del Ronin S que DJI nos había cedido para prueba. En su interior había una maleta de espuma rígida de aspecto decididamente profesional. La abrí y me encontré esto:

¡Uhooooooooo…!
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Tras un breve momento para apreciar lo bien presentado que viene el Ronin, hice lo que todo español de pro haría en mi situación: montarlo sin leer las instrucciones, ponerle la cámara como me pareció adecuado y encenderlo.

Grave error…

De repente, las articulaciones mecánicas de aquella cosa comenzaron a retorcerse en mis manos como si tuvieran vida propia. —¡¡CLACA-CLACA-CLACA!!— Mi Sony Alpha 7 giraba enloquecida chocando contra los 200 malditos codos de la criatura mientras yo corría por el pasillo de casa sujetando el Ronin S con ambas manos presa del pánico y gritando palabras que no puedo reproducir aquí. Tras unos interminables segundos de terror forcejeando con aquel heraldo de Satán, logré acceder de nuevo al botón de encendido, apagarlo, posarlo en el suelo y retroceder tres metros para recobrar el aliento.

Dramatización del fatídico momento vivido por el editor de este blog. Not an actor
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Todavía un poco nervioso, me senté en el sofá con la cabeza gacha, me serví un café y comencé a estudiar atentamente las instrucciones. Esto es lo que he aprendido en una semana de uso del Ronin S. Si eres un entusiasta de la fotografía y el vídeo, o estás interesado en un gimball puede que encuentres interesante esta toma de contacto hecha por alguien que, como ya imaginarás, no había manejado uno de estos en su vida.

Una construcción sólida

Un primer detalle sobre el Ronin S es que su construcción es espectacular. Lo atestiguan los golpes que las articulaciones soportaron con absoluto estoicismo durante mi descerebrada intentona de arranque. Tanto los brazos como el chasis que alberga la electrónica y la empuñadura están fabricados en aluminio anodizado en negro. Si lo tratas con cuidado, es un accesorio que te durará muchos años. El único problema es el peso, lo que nos lleva al siguiente punto…

El Ronin S no es un accesorio para cámaras de acción

Si pensabas galopar a lomos de tu bicicleta enarbolando el DJI Ronin S como si de un hacha de batalla nordica se tratara, espero sinceramente que tengas unos brazos como jamones y un fantástico sentido del equilibrio, porque los vas a necesitar. Solo el Ronin pesa 3,6 kilos. Cuando instales la cámara sobrepasará ampliamente los 4, y quizá llegue a los 5. Prueba a sostener una bolsa con dos botellas de refresco de dos litros con los brazos extendidos un buen rato y verás a que me refiero.

Incluso aunque cumplas el requisito indispensable de tener unos brazacos dignos de un Cimmerio, descubrirás que el Ronin S no es un dispositivo pensado para agitarlo con desatada furia, sino para balancearlo gentilmente y con sumo cuidado. Esto no significa que no esté pensado para sacarlo al campo a grabar. Al contrario. Puedes grabar vídeos de acción espectaculares con él… siempre y cuando tú no formes parte de la acción.

Siempre con trípode

La buena noticia que compensa el peso del Ronin S es que su empuñadura es sorprendentemente cómoda. Está revestida de goma antideslizante y es lo bastante larga como para sujetarla bien con las dos manos. Si eres fan de la esgrima te diría que se corresponde con la empuñadura de una espada bastarda o de mano y media, aunque mucho más gruesa.

Sin el trípode, la empuñadura no es tan manejable y el antebrazo con el que sujetes el Ronin comenzará a acusar el esfuerzo.
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Mi consejo, sin embargo, es que instales desde el minuto uno el pequeño y sólido trípode que trae para convertir la empuñadura de mano y media en un mandoble a dos manos como William Wallace manda. Eso te permitirá posar el Ronin S cómodamente en cualquier sitio simplemente extendiendo los pies del trípode. Además, podrás hacer palanca con la otra mano y sujetar el dispositivo con mucha más firmeza. En definitiva, se te cansarán menos los brazos.

El trípode es extremadamente sencillo de poner, quitar, desplegar y volver a plegar
GIF: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español
Así muchísimo mejor.
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Calibrar, revisar, repetir…

La culpa de mi accidente con el Ronin S la tuve yo, por supuesto, y la razón es que el dispositivo no es exactamente plug and play. Hay que calibrarlo, y ya te voy diciendo que no es un proceso rápido ni sencillo, pero es absolutamente necesario.

¿Por qué calibrarlo? Un estabilizador de vídeo no es otra cosa que un conjunto de brazos motorizados en diferentes planos que compensan los cambios de movimiento del usuario para mantener la cámara siempre horizontal y tan estable como si estuviera encima de una mesa. Para compensar ese movimiento correctamente, los brazos tienen que estar calibrados con arreglo al peso y dimensiones de la cámara que instalemos. Si no hemos calibrado bien la posición cero de la cámara (el punto muerto, si prefieres una expresión más automovilística), los sensores del Ronin S tratarán de compensar el peso pensando que la cámara que lleva es más grande o más pequeña, y los brazos motorizados se moverán a lo loco. No es solo que no vayas a poder grabar nada si no lo calibras. Es que puedes dañar los motores.

¿Cómo se calibra un Ronin S? Hay decenas de páginas y vídeos en YouTube donde auténticos profesionales del vídeo te lo explicarán mejor que yo, pero en esencia se trata de encontrar el punto de equilibrio, o sea, el punto en el que, con los motores apagados y las articulaciones moviéndose libremente, la cámara se queda inmóvil y horizontal.

Estas son las tres articulaciones básicas que tendrás que ajustar
GIF: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español
El perno para ajustar el carril en el que va montada la cámara. Debajo el conector para el microUSB o el emisor de infrarrojos
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Para encontrar ese punto hay que posar el Ronin S sobre una superficie horizontal con ayuda del trípode, instalar la cámara sobre el carril guía que trae la maleta y examinar la inclinación en los tres ejes comenzando por el del carril. Para ajustar cada uno solo hay que aflojar unos pernos y apretarlos de nuevo cuando encontremos el punto dulce. ¿Cómo saber si lo has hecho bien? Muy sencillo, con la aplicación Ronin que hay disponible para iOS y Android.

La aplicación Ronin para smartphones

Este no es uno de esos casos en los que puedas librarte de instalar la aplicación. Su papel es completamente imprescindible porque es la única manera de saber si el Ronin S está bien calibrado. Echo de menos la presencia de una pantalla LCD como la de algunas cámaras profesionales en la que poder realizar estas operaciones desde el Ronin S sin depender del móvil, pero probablemente ello hubiera disparado el precio del dispositivo. El caso es que hay que conectar el Ronin S a su aplicación sí o sí. Para ello solo hay que encender el gimball y conectarlo mediante Bluetooth.

El primer intento de calibrado se me escapó por poco. Tras un ajuste ya quedó bien
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Una vez conectarlo, entras en configuración y en la pestaña de más opciones hay un botón para calibrar. Cuando lo pulsas, los motores del Ronin describen varios círculos para determinar si la posición de punto muerto es la correcta. Si no lo es, te indicarán cuál de los tres ángulos está mal para que lo vuelvas a ajustar. Una vez termines el proceso, no tendrás que repetirlo a menos que cambies de cámara o de lente.

El ajuste fino de los motores permite elegir entre diferentes ajustes de sensibilidad al movimiento
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

La aplicación no solo sirve para calibrar. De hecho, está llena de opciones muy atractivas para el usuario avanzado o profesional. Para empezar, se puede ajustar la sensibilidad de cada uno de los motores para que compensen más o menos la vibración. Esto es útil para que el estabilizador funcione adecuadamente tanto si estamos caminando por moqueta como si estamos corriendo por un campo. La resistencia que ofrece cada motor también puede ajustarse por separado, y lo mismo ocurre con los controles.

Por lo demás, la aplicación Ronin para smartphones tiene algunas opciones interesantes en la pestaña Create. Se puede, por ejemplo, grabar timelapses o panorámicas dejando que los motores del Ronin se encarguen de mover la cámara con el dispositivo parado sobre el trípode.

Conectar el Ronin S a la cámara

¿Pensabas que habíamos terminado la configuración? Para nada. Hemos conectado el Ronin al móvil. Todavía nos queda conectar la cámara. El Ronin S tiene una serie de mandos en la parte superior de la empuñadura. El joystick sirve para girar la cámara manualmente en vertical o en horizontal y no necesita ninguna conexión. Puedes comenzar a moverlo según enciendas el dispositivo. Haciendo doble click en el botón de encendido, los motores devuelven la cámara a la posición inicial.

El joystick es una auténtica delicia de usar.
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

El problema son los otros mandos. Tanto el botón de grabar como la rueda de zoom del lateral necesitan que conectes la cámara al Ronin S. Para ello hay que usar alguno de los cables que vienen en el estuche que viste al principio en el maletín.

Asegúrate de que la conectividad esté activa en la cámara.
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Normalmente, las cámaras se conectan mediante microUSB, pero la mía resultó ser una excepción. Según aprendí en los foros de DJI, las Sony Alpha no son compatibles con este conector en el Ronin S. A resultas de ello hay que conectarlas usando el cable con un pequeño emisor infrarrojo en la punta. Ello obliga, además, a dejar el emisor de infrarrojos a la vista del sensor de la cámara en una configuración, cuanto menos, extraña.

Tiene que haber mejores maneras de solucionar esto…
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Para rematar, el cable de infrarrojos no es compatible con la rueda de zoom, lo que me impidió usar esta función de ninguna forma. Ni Sony ni DJI han solucionado todavía este problema, y teniendo en cuenta la popularidad de las dos marcas me parece una cagada bastante épica. Eso me lleva al último punto de esta toma de contacto hecha por y para aprendices…

Vas a tener que aprender a usarlo… en Internet

Las instrucciones de uso del Ronin S son breves, tienen unos diagramas minúsculos y poco claros, y en general dan por hecho que sabes muchas cosas sobre estabilizadores de vídeo. Lo mismo puede decirse de la aplicación, que tiene algunas opciones de calibrado manual realmente oscuras.

Tanto si ya has tenido contacto con un estabilizador de vídeo antes, como si no vas a necesitar tutoriales. No hablo de guías sobre cómo sacar mejores vídeos, sino de guías sobre cosas tan teóricamente sencillas como ponerlo en marcha y calibrarlo sin que de repente intente escapar de tus manos como me pasó a mí.

Documentarse con el Ronin S es una cuestión vital.
Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

No solo eso. Una vez logres hacerlo funcionar, descubrirás que es más difícil de usar de lo que parece. Dar con el equilibrio exacto a la hora de moverlo y moverte con él no es algo que vayas a lograr el primer día. El DJI Ronin es, en definitiva, un producto muy orientado a profesionales o a entusiastas del vídeo que realmente quieren que sus grabaciones luzcan como si se hubieran tomado con una cámara de cine.

Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

¿Es el Ronin S mejor o peor que otros estabilizadores? Me temo que no puedo contestar a esa pregunta. Tan solo espero haber arrojado un poco de luz sobre cómo funcionan en realidad estos accesorios de vídeo y qué puedes esperar de ellos nada más sacarlos de su caja si nunca has usado uno antes. El DJI Ronin S cuesta 726 euros.



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